Aventura transiberiana en pleno invierno

En este post te voy a contar cómo fue la experiencia de viajar en el mítico tren que atraviesa toda Rusia desde el noroeste del país hasta el sudeste, cruzando toda Siberia. Fue una aventura digna de ser relatada, y mi forma de hacerlo es entre imágenes y palabras. ¿Querés ver cómo sigue esta historia? Continúa leyendo.

Era julio o agosto de 2019 cuando surgió la posibilidad de viajar a Rusia en febrero de 2020, pleno invierno. El objetivo principal era ir al lago Baikal, con motivo de celebración del cumpleaños 50 del padre de mi pareja. Nosotros estábamos en Ibiza en verano, trabajando para generar algo de dinero y sintiendo que no nos quedaríamos en la isla. Desde entonces, comenzamos a evaluar posibles trayectos intermedios hasta llegar allí.

Dejamos Ibiza en noviembre con unos tibios 17ºC y nos fuimos unos días a Granada y Málaga. La primer ciudad (hermosa por cierto) nos recibió con nada más y nada menos que 1 grado bajo cero. Esto ya era un preaviso de lo que vendría en los próximos meses. Así que, primero que nada, a comprar ropa adecuada para soportar las heladas temperaturas que nos deparaba Siberia.

Larga historia hecha corta, llegamos el 15 de enero a Moscú tras haber estado un mes y medio en Alemania, y haber atravesado durante 15 días Chequia y Polonia. Nuestra estadía en la ciudad capital fue por intercambio en el ART Moscow Hostel por dos semanas, donde tuvimos una excelente experiencia (que pueden ver en esta publicación). A fin de mes, dejamos el hostel y comenzó nuestra aventura en este histórico tren ruso, que recorre más de 7000 km.

El primer destino era Ekaterimburgo, un viaje que nos tomaría unas 30 horas en completar. Llegamos a la estación de trenes alrededor de las 13:20. El tren salía a las 13:50, así que llegamos con tiempo suficiente para encontrar el servicio correcto, reconocer un poco el interior del tren y acomodarnos en nuestros lugares.

Preparándonos para subir
Entrando al tren
En busca de nuestros asientos

Nos acercamos a la puerta de nuestro vagón, presentamos nuestros tickets (la realidad es que sólo les interesa que tu nombre figure en la lista y que muestres un documento que confirme tu identidad) y subimos.

Viajamos en tercera clase. En el coche entran aproximadamente unas 60 personas. En un extremo del coche está el baño y en el otro, una mini cocinita donde se pueden comprar algunos snacks o café. Además, justo lado hay un gran dispenser de agua hirviendo que uno puede tomar libremente para tomar té (gratis) o calentarse alguna comida pre-hecha. A los lados del corredor hay un espacio con dos camas (una sobre la otra), y del otro lado del corredor, el espacio cuenta con 4 camas, dos abajo y dos arriba, con una mesa en el medio.

Todas las camas se pueden plegar hacia la pared. Las camas de abajo suelen también utilizarse como asientos , por lo cual si la persona que tiene reservada la cama de abajo quiere dormir, es necesario moverse de allí. En el caso de las camas que están paralelas a la ventana, la de abajo cumple una triple función: 2 asientos individuales y la parte central como mesa, que, al ser volteada, queda a la misma altura de los asientos, generando así la cama.

Hay colchones que se ponen sobre las camas. También hay frazadas para todas las ubicaciones, al igual que ropa de cama y almohadas.

Debajo de las camas de abajo y por encima de las camas de arriba, hay espacios destinados al equipaje. Generalmente, en los espacios de arriba se guardan las frazadas, mientras que en los de abajo se ponen las maletas. En nuestro caso, dado que teníamos dos mochilas muy grandes cada uno, las pusimos arriba, dejando las frazadas sobre las camas.

El área de 4 personas cuenta con dos enchufes de 220v y las camas superiores tienen 2 entradas USB y un mini estante de red plegable para dejar el móvil o alguna otra cosa. Todos los espacios cuentan con un mini perchero. Dato importante: Sólo en dos ubicaciones de las camas paralelas a la ventana cuentan con electricidad. El resto no tienen enchufe, por lo cual sería necesario contar con una batería portátil o pedir permiso a los vecinos del compartimiento para cargar lo que necesiten.

Apenas llegamos, había sólo una persona en uno de los asientos del espacio para 4. Dejamos nuestras cosas, nos quitamos nuestros abrigos (adentro hacía calor) y nos sentamos a esperar la salida.

Importante: Si van a hacer un trayecto largo, es conveniente llevar algo para comer. Si bien es posible comprar comida que sirven en el tren, hay que hacerlo con antelación, ya que el tren no cuenta con restaurante. Por lo menos no en tercera clase. Nosotros llevamos algunas frutas, frutos secos y unas cosas que nos habían sobrado del hostel. También habíamos incluido en la compra que hicimos por la web, la comida (vegana), que para mi sorpresa, incluyó tanto la cena como el almuerzo del día siguiente. Por lo tanto, hambre no pasamos.

Se hizo la hora señalada y dimos inicio a esta travesía que tanta expectativa nos generaba.

Para conocer algunos otros detalles de lo que es viajar en tercera clase, les sugiero leer esta publicación. Sin embargo, para comprar los pasajes, les sugiero ir hacia el final de esta publicación, donde les doy algunos tips para comprar tickets para el transiberiano más baratos, sin pasar por agencias de viaje. 

Permanecimos sentados y, para pasar el tiempo, leímos algunos libros electrónicos, jugamos a las cartas, tomamos té/café e intercambiamos algunas palabras con nuestro compañero de compartimiento. Intentamos entendernos un poco en inglés y un poco a través del traductor de Google. Sin dudas, es una herramienta súper útil (sugiero llevar descargado el paquete de idiomas que vayan a necesitar porque no varios tramos del trayecto no hay internet).

Desde ya, también contemplamos el paisaje. Nos alejamos rápidamente de la gran ciudad y del cemento para adentrarnos en las zonas menos habitadas. A medida que avanzábamos, la escena era cada vez más blanca, tanto en el cielo como en el suelo.

Luego de poco más de 4 horas de viaje, hicimos nuestra primer parada de unos 20 minutos, que aprovechamos para cambiar el aire y caminar un poco.

Continuamos una hora más hasta nuestra siguiente parada, en la estación Yaroslavskiy. Ya eran las 19:20hs y plena noche. Así que aproveché para tomar estas fotos.

    Estación Yaroslavskiy

    Media hora más tarde, continuamos nuestro viaje. A partir de las 22hs, las luces del interior se apagan para que la gente pueda descansar.

    Hicimos una última parada nocturna unas horas más tarde, y al continuar, nos dispusimos a dormir.

    A mí me resulta difícil dormir bien durante un viaje. Ya sea en avión, auto o tren, conciliar el sueño es muy complicado. Claro que llega un momento en el cual el cansancio prevalece y efectivamente me quedo dormido. Sin embargo, lo hago de manera entrecortada y en estado de alerta.

    En este caso, era la primera vez que hacía un viaje tan largo en tren, y a pesar de mis dificultades para descansar, la cama y el ambiente general resultó ser más cómodo de lo que esperaba.

    Pasaron casi 10 horas desde que mis ojos se cerraron por primera vez (me desperté varias veces, claro) hasta que amaneció.

    Nos quedaban casi 12 horas más hasta llegar a destino, así que comimos, jugamos a las cartas, bajamos en las paradas que realizamos, conversamos un poco con otros viajeros y finalmente llegamos a Ekaterimburgo para dar fin a este primer trayecto en el místico tren transiberiano.


    Los otros trayectos que realizamos fueron desde Ekaterimburgo a Kazán, y de Kazán a San Petersburgo. El primero de estos viajes nos tomó unas 16 horas, mientras que el segundo nos tomó poco menos de un día.

    La modalidad fue la misma, sólo que viajamos en los asientos que están paralelos a la ventana, ya que de esta manera sólo podríamos “molestarnos” entre nosotros. La única “desventaja” es que no todos estos lugares tienen enchufe, sino que hay sólo dos que cuentan con electricidad; el tercero ingresando de cualquiera de los lados del vagón.


    ¿Dónde comprar tickets?

    Sin dudas, la alternativa más económica para comprar los pasajes es a través de la página oficial de los trenes rusos.

    Luego de elegir el trayecto y el día en el que quieren realizar el viaje, verán sobre la derecha los servicios disponibles, que son los vagones de 1ª, 2ª y 3ª clase. Una vez que despliegan el selector de “clase”, verán los vagones/coches disponibles, y sus características. Atención a esto, ya que no todos los coches tienen la misma oferta de servicios. Por ejemplo, en algunos se puede viajar con mascotas, algunos no tienen baño o aire acondicionado, etc. Tienen que ver la segunda columna para conocer qué cosas tiene o no.

    Una vez seleccionado el horario, la clase y el coche, es momento de elegir el asiento. Estas son mis recomendaciones:

    • Si viajás solo/a, lo mejor es elegir un upper (cama de arriba, en el centro). Tenés 2 enchufes USB, un mini estante rebatible para dejar el celular y la tranquilidad de saber que nadie te va a molestar ahí arriba. Además, seguramente puedas dejar algunas cosas en la mesa compartida.
    • Si viajan en pareja, los mejores asientos son los laterales. Preferentemente, el tercero contando desde cualquier ingreso al vagón. ¿Por qué? Porque son los únicos que tienen enchufe. Es decir, los asientos 41-42, o 49-50. De todos modos, esto no lo tengo 100% validado, ya que no viajé en todos los trenes que hay.
    • Evitar los asientos cercanos a los baños. Por suerte en mi viaje no ocurrió, pero los olores pueden llegar a molestar. Más allá de eso, lo molesto realmente es que constantemente abren y cierran la puerta para ir al compartimiento donde están los baños. Dormir puede ser difícil.

    ¿Y si quiero sacar fotos del viaje, qué equipo llevo?

    Bueno, esto es un blog de fotografía de viajes, así que no podía omitir este apartado.

    Como vengo haciendo desde Mayo de 2019, mi equipo es la Fujifilm XT-3 con el Fujinon XF 35mm f/2.0 R WR, el Fujinon XF 10-24mm f/4 R OIS y el Fujinon XF 55-200mm f/3.5-4.8 R LM OIS. Este set es estupendamente versátil y fácil de transportar, liviano y ocupa poco espacio. Concretamente, tuve siempre a mano la cámara con el 35mm montado en este bolsito de Quechua en el cual también llevaba el 10-24mm, una batería extra, un paño de limpieza y algunas pocas cosas más.

    COMPACT BACKPACKS TRAVEL ACC TRAVEL TREK Trekking - Camera Bag for Hiking - Black FORCLAZ - Trekking
    Bolso de Quechua en el que llevo mi cámara en trayectos cortos.
    COMPACT BACKPACKS TRAVEL ACC TRAVEL TREK Trekking - Camera Bag for Hiking - Black FORCLAZ - Trekking
    Entra perfectamente la cámara con el 35mm montado y el 10-24mm o el 55-200mm. He llevado incluso los 3 lentes ahí dentro.

    El punto aquí es utilizar la cámara que tengas, claro. En cuanto a las focales, un lente del estilo Fujinon XF 18-55 mm F2.8-4.0 R LM OIS va perfecto, ya que es pequeño, liviano, tiene una luminosidad muy interesante y, según entiendo (ya que no le he utilizado), tiene una calidad óptica excepcional, que nada tiene que ver con lo que generalmente asociamos a un lente de kit.

    Si quieres algo más luminoso, creo que las mejores combinaciones serían el Fujinon XF 23 mm F/2.0 R WR con el Fujinon XF 35mm f/2.0 R WR o. Pongo estos dos porque son sellados (protegidos contra humedad y polvo), son muy pequeños, muy livianos y tienen una calidad óptica alucinante. Es un grandioso kit con distancias focales “equivalentes” a 35mm y a 52mm. Si quisieras tomar alguna foto dentro del tren, sería necesario contar con un gran angular (entre 10mm y 18mm). Tal vez puedas optar por el Fujinon XF 18mm f/2 R o el Fujinon XF 16mm F2.8 R WR, que ofrecen una excelente calidad óptica en un tamaño compacto y a un precio muy razonable.


    Así llegamos al final de esta publicación. La experiencia de haber realizado tres trayectos en este tren fue muy linda e interesante. Los paisajes, la gente, la propia dinámica del viaje. Adentrarse en plena Siberia durante el invierno tiene su impacto visual.

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